Inside the Issues

Era una vez...Cenicienta salvada por la ITF

Cheri Scrivener*











2002

por Zoe Reynolds de la Marítime Union of Australia


Sepa cómo la ITF rescató a una joven australiana abandonada por un barco de cruceros de lujo después de que resultase herida en un accidente laboral. La esteticista de 19 años fue contratada en el gigante nuevo trasatlántico de cruceros Carnival Triumph. Con el tobillo todavía sangrando abundantemente y el ‘tendón de Aquiles seccionado, la joven fue despachada del barco en Miami, con una muda de ropa y 300 dólares, quedándose sola en el caluroso puerto.

Se trata de un cuento de hadas de nuestros días: una Cenicienta de barrio que trabajaba como una esclava desde el amanecer hasta la noche, resultó herida y a continuación fue abandonada. De no haber sido por su humanitario padrino y por el magnífico rescate de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), esta joven podría no haber sobrevivido para advertir a los demás acerca de los peligros que se esconden tras una vida aparentemente atractiva a bordo de un trasatlántico de cruceros.

Era su primer trabajo real. Cheri Scrivener (fotografía de la izquierda), de diecinueve años, había soñado con trabajar a bordo de un barco de cruceros desde que era una niña. Había imaginado islas tropicales, palmeras y sol.

Su familia pagó 3.770 dólares (unos 4.260 euros) por sus estudios de esteticista en un colegio privado. Tras graduarse, fue invitada de nuevo para ser entrevistada’ por buscadores de talentos. El agente de tripulaciones Steiner viaja por todo el mundo seleccionando a las jóvenes más bellas y prometedoras.

“Me puse muy contenta al ser seleccionada”, afirmó Cheri. “Era lo que mi madre había soñado para mí. Su amiga había trabajado en un trasatlántico hacía años y lo había pasado estupendamente. Sonaba muy atractivo. Nosotras siempre hablábamos e imaginábamos que un día yo podría conseguir un trabajo como ese también.

Todos decían: “eres muy afortunada. Es la mejor oportunidad que podrías haber conseguido. Yo quiero hacer lo mismo que tu.” Parecía el trabajo definitivo”.

Sin embargo, el sueño de Cheri pronto se convirtió en una pesadilla. Cheri tuvo que pagar su propio billete de avión para formarse en Londres junto con docenas de jóvenes mujeres. Muchas de ellas también tuvieron que pagar su billete de regreso a casa, rechazadas, llorosas, sin haber conseguido el trabajo.

El curso de formación intensiva estaba totalmente dirigido a formar vendedoras. “Se te consideraba una buena esteticista si eras capaz de vender bien”, afirmó Cheri. “Todas las chicas señalaron que la formación era terrible, realmente intensiva: tres semanas que parecieron tres años. Todas teníamos muchas ganas de salir de allí. Pensamos que una vez que estuviésemos en el barco tendríamos tiempo para relajarnos.”

Cheri fue enviada en avión hasta Miami, donde se unió al gigante trasatlántico de cruceros Carnival Triumph. El enorme y nuevo (1999) barco de pasajeros de 101.509 toneladas brutas con bandera de las Bahamas y registrado a nombre de Utopia Cruises of Miami, US, navega por el Caribe, con una capacidad para 2.642 pasajeros y 1.100 tripulantes de todo el mundo.

“Sólo te dicen: te ha tocado este barco y sales mañana. Haz las maletas”, afirmó Cheri. “Estuve muy nerviosa durante todo el vuelo. Nunca había estado en América. Siempre había sido muy dependiente de mi madre. Éste era otro de tos motivos por los que iba: para aprender a ser independiente. Estaba asustada, pero también muy contenta.”

Cheri voló a Miami y zarpó al día siguiente. “Llegamos al barco y comenzamos a trabajar ese mismo día -el sábado 16 de junio de 2001. Estábamos realmente afectadas por la diferencia de horario, pero empezamos a trabajar de inmediato hasta las 10 de esa misma noche.”

Por encima de la cubierta, los ricos y los famosos pagan hasta 3.300 dólares (unos 3.729 euros) por el privilegio de una suite con balcón privado. Bajo la cubierta se encontraba otra clase en general.

La experiencia a bordo de tres semanas de duración de Cheri fue todo excepto unas vacaciones trabajando. Fue más bien como una fábrica explotadora flotante: turnos de 12 horas, seis días a la semana, desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde con formación hasta las 10 cada dos días, durmiendo en estrechos camarotes dobles cada noche y todo el día cuando le tocaba descanso, y todo ello por unos honorarios semanales de 50 dólares (56 euros). Como el resto de la tripulación, Cheri dependía de las propinas y de una comisión de la venta de los productos, así como de ofrecer servicios para ganar dinero.

“Algunas chicas mentían para conseguir que la gente comprase cosas”, afirmó. “Como por ejemplo afirmar que tenías los capilares dañados y que tenías que comprar algo para eso. Pasabas todo el tiempo pensando, ¿cómo puedo conseguir que compren? Nos llevamos una comisión del 8,5% de todo lo que vendemos.”

Por ser la nueva esteticista, Cheri obtuvo el trabajo más duro: dar masajes a los pasajeros, tanto hombres como mujeres, uno tras otro -hasta ocho masajes corporales completos cada día. Los viernes Cheri tenía que quedarse después del trabajo a limpiar el techo y las paredes del salón, las botellas y los estantes hasta media noche.

La experiencia en el mar de una Cheri agotada y desilusionada finalizó bruscamente en Miami, el viernes 6 de julio, al sufrir una grave lesión en un accidente laboral por el que ya se han emprendido acciones legales.

Cheri estaba tumbada en el suelo, con una toalla bajo su pie para que absorbiese la sangre, mientras sus compañeros de trabajo corrían a buscar ayuda.

Regresaron con una enfermera y una silla de ruedas y levantaron a Cheri del suelo. El médico del barco le hizo algunas pruebas y determinó que el tendón de Aquiles estaba desgarrado. Cheri no podría trabajar y el barco estaba a punto de zarpar. Tenían que dejarla allí.

De este modo, Cheri fue rápidamente despachada del barco con una muda de ropa, 300 dólares (339 euros) y un pedazo de papel con el nombre de un hospital y el número de teléfono de una persona llamada Stephanie.

Abandonada en el muelle junto al barco bajo el abrasador sol tropical, Cheri vio zarpar al Carnival Triumph.

Incapaz de valerse por sí misma, sangrando y con dolores, Cheri esperó una hora mareada y sudando por el calor, pero el taxi prometido nunca llegó. Finalmente alguien empujó su silla de ruedas hacia la sombra y llamó a una ambulancia que la trasladó hasta el hospital más cercano. El doctor no sabía que el tendón estaba completamente seccionado. Eso sólo se puede apreciar mediante una ecografía, pero sí sabía que tendría que ser operada. Me enyesó el tobillo y cosió la herida. Pedí a la enfermera llamase a la mujer llamada Stephanie. Me dijo que fuese al Quality Inn, que prepararían una habitación para mí.”

Incapaz de explicar qué le ocurría a su pie, Cheri escuchó cómo el doctor hablaba con Stephanie. Le escuchó discutir por teléfono, diciendo que Cheri no estaba en condiciones de regresar a Australia -tendría que ser operada primero.

Cuando Cheri llegó al hotel ya era muy tarde. Allí le dijeron que nadie había reservado una habitación para ella. “Tuve que rogarles que me dejaran quedar. No hubiera sabido qué hacer.” El hotel no era precisamente el ideal: no había servicio de habitaciones y tenía que caminar mucho hasta el ascensor. Cheri tuvo que pagar al personal del hotel para que le llevara su comida. Este fue su hogar durante el siguiente mes.

“Estaba muy nerviosa cuando contacté con mis padres”, afirmó Cheri. “Les dije que me iba a caer porque no estaba acostumbrada a las muletas. Todavía estaba bastante débil y totalmente sola. Tenía problemas para entrar en la bañera y para llegar al ascensor. Me caí dos o tres veces. Cada vez que esto sucedía, el dolor del tobillo aumentaba.”

Sólo después de que la familia contactase con su padrino y tras una llamada a la ITF, las cosas Comenzaron a mejorar.

“Estaba tomando un avión cuando recibí la llamada en el móvil”, afirmó el padrino de Cheri, Bryant Roberts. “Todas las luces de alarma se encendieron. ¿A quién recurrir en busca de ayuda? No conocíamos a nadie allí. El personal del barco de cruceros nunca nos telefoneó para decirnos que Cheri había sufrido un accidente. No tenía dinero, ni ropa, ni cuenta bancaria, ni tarjeta de crédito, ni abogado.”

Bryan Roberts llamó a la oficina de Perth de la Unión Marítima de Australia que le puso en contacto con el Inspector de la ITF, Ross Storer.

“Mi instinto me decía que la MUA debería de tener contactos internacionales”, afirmó. “Estaba en lo cierto. Los sindicatos fueron sus salvadores. Una llamada de teléfono a la MUA y todo se puso en marcha. Ross era conocido por todos. Todo sucedió en unas horas -con sólo dos llamadas de teléfono conseguimos a través de la ITF un abogado especialista en demandas de las tripulaciones. La ITF realmente acudió a su rescate.”

Cheri estaba en contacto con Jim Given, de la oficina de la ITF de cruceros en Miami y le dio el nombre del abogado, prometiéndole ayuda si necesitaba algo.

Dos días más tarde un conductor recogió a Cheri y la llevó al médico de la empresa para que le realizase un escaneo, que confirmó que el tendón de Aquiles estaba totalmente seccionado. Se preparó todo para operar al día siguiente.

Sin embargo, Cheri eligió al jefe de ortopedia de un importante hospital de Miami para que hiciese la operación. Fue un éxito. Cheri pronto caminará de nuevo sin muletas.

Ahora que está de vuelta en casa con su familia en Mandurah, al oeste de Australia, Cheri lo recuerda todo como un mal sueño. Gracias a la intervención del sindicato, recibe 540 dólares semanales en concepto de indemnización y su abogado también está luchando por el pago de una suma global.

Pero desafortunadamente la experiencia de Cheri es demasiado frecuente, como puede confirmar la tripulación a bordo del Ocean Glory 1, detenido en Dover en julio de 2001 (consultar la página siguiente).

“Creo que no me trataron como a una persona”, afirmó. “Yo era como una máquina. Una vez que te rompes, te desechan y te sustituyen. Una vez que ya no trabajas y que dejas de ganar dinero para ellos, no les importas. Resulta muy sencillo deshacerse de ti y buscar a otra persona.”

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Un cuento familiar

“Aceptan estos trabajos pensando que tendrán tiempo libre para tomar el sol junto a la piscina. Pero tienen suerte si llegan a ver la luz del sol.” Así es como Jim Given, el Coordinador de la Campaña Contra los Abusos en el Sector de los Cruceros de la ITF, resume cómo los jóvenes idealistas, de ambos sexos y bien educados son atraídos hacia la esclavitud de los trasatlánticos de lujo, que navegan hasta lugares exóticos. El suicidio, los abusos sexuales, la extorsión, el abandono, los sobornos y las palizas son hechos frecuentes.

La ITF establece en Florida su Oficina para la Campaña Contra los Abusos en el Sector de los Cruceros, en junio de 2000. En un solo año se han procesado 5.000 demandas, se ha tratado con 2.000 marinos abandonados y se han recuperado 5,3 millones de dólares en concepto de aumentos salariales con carácter retroactivo.
 

SIRC

El Centro de Investigación Internacional de los Marinos (SIRC) de la Universidad de Cardiff está investigando el empleo de las mujeres marinos: quiénes son, los trabajos que desempeñan y los problemas a los que se enfrentan. Minghua Zhao del SIRC ha analizado el material de 104 listas de tripulaciones de 83 cruceros arribando a algunos de los principales puertos del mundo, como parte de este proyecto financiado por (a ITF. Se han realizado más de 100 entrevistas en Europa, Norteamérica y Asia a directores de empresas de transporte marítimo, agentes de tripulación, sindicalistas, arquitectos navales, capellanes de puerto y de navegación y marinos de ambos sexos y de todos los rangos. El informe final de Zhao está siendo elaborado. Aquí, el Boletín de tos Marinos avanza algunos de sus resultados.
 

Demanda de mujeres, aunque no siempre por los motivos adecuados

Las mujeres ya representan casi el 20% de la mano de obra a bordo de los barcos de cruceros. Existe demanda de mujeres jóvenes, bien educadas, que tengan experiencia trabajando en prestigiosos hoteles, bares y restaurantes (y que hablen inglés correctamente), especialmente por parte de este sector en algunos países asiáticos y del este de Europa.

Pero sólo las jóvenes y de origen europeo tienen posibilidades de estar a la vista del público y, mientras que las mujeres pueden ser camareras, directoras de crucero, directoras financieras, gobernantas, directoras de alimentación y bebidas, chef o chef principal, sólo existe una capitana entre los 38.000 marinos de la Base de Datos (Cruceros) del Mercado Laboral Mundial del SIRC.

Todos los médicos de los barcos siguen siendo hombres y todas las enfermeras de los barcos son mujeres. Es poco probable encontrar mujeres en la cubierta o en los departamentos de la cocina (u otros sectores "técnicos") y más probable que trabajen como camareras de camarotes, camareras, limpiadoras o trabajadoras de servicios. En términos de categoría, no existe una gran diferencia entre los sexos, excepto en el nivel más alto (mientras que el 4% de los hombres tiene una categoría superior, sólo el 2% de las mujeres lo consigue), pero existen grandes diferencias entre los tipos de trabajos que realizan los hombres y las mujeres.

Este estereotipo es corroborado por las actitudes de los hombres marinos frente a las mujeres a bordo. La mayoría les dan la bienvenida, pero no por su contribución a la organización profesional del barco. Más frecuentemente, son apreciadas por mejorar aparentemente el "paisaje físico" y por fomentar un comportamiento más "civilizado", así como cierta vanidad entre los hombres.

Los temas más serios, como la igualdad de oportunidades y de tratamiento, siguen siendo irrelevantes para la mayor parte de los hombres marinos, con excepción de (normalmente) los más altos oficiales, tales como el capitán o el director del hotel.

De forma habitual se producen acalorados debates acerca de cuál es el papel "adecuado" para las mujeres de la tripulación. Un chef principal afirmó que las mujeres tardaban más en entender sus instrucciones y eran más lentas preparando los platos; el jefe de seguridad del mismo barco señaló que las mujeres eran más débiles y sensibles. Sin embargo, el director del restaurante afirmó que las tareas estaban asignadas equitativamente entre hombres y mujeres, y que no existía ninguna diferencia con respecto a la realización del trabajo. El doctor del barco señaló que las mujeres no tenían más problemas de salud.

Karen (actualmente chef principal de un restaurante en tierra) habló acerca de su experiencia con respecto al estereotipo de los sexos. Había trabajado como chef en hoteles de cinco estrellas cuando intentó conseguir un trabajo a bordo. "Lo intenté en cargueros, petroleros... ninguna oportunidad; no aceptaban mujeres. [Dijeron] lo sentimos, váyase a casa." Finalmente fue aceptada en la cámara frigorífica de un trasatlántico de cruceros tras insistir persistentemente. En algunos países asiáticos, las discriminaciones con respecto a los sexos son más importantes: en Manila, los hombres pueden trabajar hasta los 40 años, pero las mujeres tienen que dejarlo a los 29. También se controlan (a diferencia de los hombres) sus "estándares morales".

Zhao afirma que las mujeres deberían tener las mismas oportunidades de realizar todos los trabajos a bordo y que todo el sector necesita cambiar para adaptarse al creciente número de mujeres a bordo.

Los propietarios de los barcos, directores y agentes de tripulación, organismos reguladores nacionales e internacionales, sindicatos y asociaciones de marinos necesitan abrir los ojos ante el hecho de que los marinos ya no son homogéneamente de sexo masculino.

"Es preciso que la industria deje atrás sus prejuicios y que abra más (os puestos de trabajo que tradicionalmente son ocupados por hombres, para integrar los problemas de los sexos en la educación y formación de los marinos, tanto en tierra como a bordo, así como que extienda la formación a sus agentes de tripulación", afirma.

"Queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar el objetivo. Esto precisa después los recursos y esfuerzos más comprometidos de los principales actores del sector marítimo mundial. En su propio interés, tendrán que incluir los derechos, intereses y el bienestar de las mujeres en su agenda política, económica y social."

La investigación de Zhao muestra diferencias culturales, así como de sexos. A diferencia de los hombres marinos, que proceden de Asia en un 40%, casi el 50% de las mujeres proceden de países desarrollados, seguido por el 30% del este de Europa y sólo el 13% de Asia, donde para algunos países el hecho de que las mujeres trabajen en barcos supone un tabú.

Los pocos hombres que no dan la bienvenida a las mujeres a bordo pueden tener una influencia desproporcionada con respecto a su número. Algunos están en condiciones de discriminar; en general, éstos son capaces de marcar toda la experiencia de las mujeres marinos y de influir en su calidad de vida (especialmente si el barco es tanto su lugar de trabajo como su hogar).

Zhao afirma: "A pesar de ello, la mayoría... tiene opiniones positivas sobre su elección... y pocos se arrepienten de su decisión. Al igual que los hombres marinos, estas mujeres decidieron asumir la dura tarea y la larga separación de sus familias por motivos económicos y/o profesionales. Ellas también piensan que su trabajo en los barcos de cruceros es una experiencia extraordinaria... y animarían a otras mujeres -aunque pocas animarían a sus hijos en el futuro." 


Justicia para la tripulación del Ocean Glory 1

"No me sentía segura en este barco. Sé en qué consisten los simulacros de incendios correctos, pero en éste no podría describirlo." Esto es lo que afirmó una de estas recepcionistas y camareras lituanas, que se encontraba entre los 237 miembros de la tripulación del barco de cruceros Ocean Glory 1, abandonados en el Reino Unido a mediados de 2001 hasta que la ITF ganó un juicio en su nombre.

El barco de 51 años había sido detenido en el puerto de Dover por presentar 35 defectos de seguridad, a pesar de poseer su certificado de seguridad panameño. Era propiedad de una empresa italiana, Cruise Invest SRL, y estaba alquilado a los operadores griegos huidos, Cruise Holdings. La ITF descubrió que muchos de los miembros de la tripulación, procedentes de 24 países, habían pagado a los agentes de tripulación hasta 1.500 dólares (unos 1.695 euros) por sus puestos de trabajo. Después los oficiales les habían estafado sus sueldos, sancionándolos por faltas menores. Las condiciones de vida y de trabajo eran atroces.

Para compensara los turoperadores, el barco tenía que venderse sin tripulación. El tribunal concedió un total de 865.000 dólares (unos977.450 euros) en aumentos salariales con carácter retroactivo, compensaciones e indemnizaciones por despido. Cuando hubo cobrado, la tripulación fue repatriada para que comenzase de nuevo a buscar trabajo.


Las malas condiciones impulsan la campaña de la ITF

by Jim Given, ITF Cruise Ship Campaign Co-ordinator

Los resultados de un estudio realizado por Inspectores de la Oficina de la ITF de Cruceros en Cabo Cañaveral, Florida, han arrojado luz sobre las condiciones que soportan los marinos a bordo de los barcos de cruceros. Los siguientes resultados están tomados directamente de encuestas realizadas a más de 2.000 marinos:

  • el 95% trabaja siete días a la semana.
  • el 65% trabaja más de diez horas al día.
  • el 29% trabaja más de 12 horas al día.
  • el 30% afirma descansar menos de seis horas consecutivas al día.
  • el 48% afirma que la calidad de la comida de la tripulación es mala.
  • el 54% afirma pagar su propio examen médico.
  • el 34% afirma que no cobra cuando está enfermo.
  • el 22% afirma pagar su propio billete de avión hasta y desde el barco.
Estos resultados dejan patente que la vida de un marino en un barco de cruceros se caracteriza por largos horarios laborables con escasa recompensa.

Si atendemos al pasado año, repleto de actividades de la ITF en su campaña contra los abusos en el sector de los cruceros, observamos otro hecho claro: los marinos a bordo de barcos incluidos en convenios sindicales reciben un mejor trato que los que trabajan para empresas sin convenios. Menos del 2% de todas las reclamaciones tramitadas por los Inspectores procedían de barcos con convenios sindicales.

Carnival y Disney, dos empresas no sindicadas, estaban relacionadas con la mayoría de las demandas individuales de los marinos.

La Oficina de la ITF de Cruceros recaudó 5,3 millones de dólares (casi 6 millones de euros) en salarios impagados para los miembros de las tripulaciones de barcos de cruceros. Este total incluye el dinero recuperado mediante acciones industriales y legales.

Los diferentes tipos de demandas tramitadas por la Oficina de la ITF de Cruceros son:

  • Demandas salariales: 29% del total,
  • Marinos abandonados: 14%,
  • Despidos: 25%,
  • Despidos y salarios: 3%,
  • Lesiones: 16%,
  • Ataques sexuales: 3%,
  • Otras quejas: 10%.
En 2001 se produjo la firma de un convenio relativo a 10 barcos con International Shipping Partners (ISP) en Miami. El convenio ofrece protección a unos 2.000 marinos empleados en barcos de cruceros. No sólo aumenta su salario, sino que también permite la importante representación sindical y establece rígidas pautas sobre la conducta del empresario. Esperamos trabajar estrechamente con la ISP y las tripulaciones mediante una duradera y próspera relación.

Este mensaje resulta claro para los marinos que trabajan para empresas de barcos de cruceros no sindicadas. Póngase en contacto con su sindicato nacional o con la ITF. Juntos podemos marcar una diferencia y mejorar las condiciones laborales.

El sector afectado por el descenso del turismo

Los operadores de barcos de cruceros siguen siendo optimistas con respecto a las perspectivas a largo plazo para el sector, a pesar de la pronunciada caída del comercio tras los atentados terroristas al World Trade Centre.

Sin embargo, American Classic Voyages, que operaba dos barcos en Hawai, y Renaissance Cruises, con ocho barcos, se desmoronaron como consecuencia de los atentados terroristas del 11 de septiembre en EE.UU.

Es posible que el complicado mercado también haya ayudado a sugerir la fusión propuesta por valor de 6.800 millones de dólares (unos 7.684 millones de euros) de dos de las cuatro líneas de cruceros más importantes, P&O Princess Cruises y Royal Caribbean Cruises. La nueva compañía tendría más de 40 barcos y 75.000 camarotes.
Los viajes en barcos de cruceros han representado uno de los mercados del transporte marítimo de mayor crecimiento en los últimos años, para el
que se prevé que duplique su capacidad en los próximos 10 años.

La consecuencia inmediata de la crisis en el sector turístico americano fue que las reservas cayeran en más de un 20%, pero los recortes de (os precios de los principales operadores han conseguido que los niveles de ocupación se recuperen, aunque sea a costa de unos ingresos menores.

Las entregas de nuevos barcos han sido retrasadas y las empresas han intentado recortar costes mediante la reducción de personal, tanto en tierra como a bordo. También es probable que una serie de barcos pasen del mercado americano a Europa y Extremo Oriente.