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El trabajo en buques cruceristas puede ser física y emocionalmente agotador

Crucero*

 











2004

Hace treinta años, un divertido programa televisivo estadounidense presentaba una imagen de sol, diversión y romance a bordo de los buques cruceristas. Desde entonces, estos buques han aumentado en tamaño y en grandiosidad, siendo capaces de transportar por todo el mundo hasta 3000 pasajeros, en su mayor parte, de países occidentales.

En las dos últimas décadas, estos ricos turistas han convertido los buques cruceristas en el sector con más rápido crecimiento en la industria marítima mundial (media del 9,6%), existiendo en la actualidad unos 250 buques de más de mil toneladas de arquero bruto.

Sin embargo, con frecuencia, los pasajeros desconocen la situación de los trabajadores que están a su servicio. Aunque las condiciones en el sector varían considerablemente, algunas tripulaciones están protegidas por sindicatos y cubiertas por convenios aprobados por la ITF. Las líneas de cruceros han reducido el número de tripulantes en relación con los pasajeros, incrementando así la carga de trabajo de los marinos y forzándoles a seguir sonriendo, para poder ganarse la vida.

Los convenios de la ITF reconocen que, en estos buques, las propinas constituyen un elemento normal de los salarios del personal de servicio que, para conseguirlas, tiene que mantener la sonrisa en sus labios y esforzarse por agradar a los pasajeros. La dirección utiliza este régimen para estrujar de cada marino hasta la última gota de su energía física y emocional. El personal se contrata de acuerdo con estereotipos, seleccionándose razas consideradas como más amables, acogedoras y alegres.

Sin embargo, estos trabajadores nunca sonreirán suficientemente para obtener puestos que les proporcionen mayor prestancia y dinero, que siguen siendo un coto reservado para personal de los países desarrollados, en su mayor parte occidentales.

El Centro Internacional de Investigación sobre Marinos (SIRC), con base en la Universidad de Cardiff, Reino Unido, ha llevado a cabo un estudio sobre la comercialización del trabajo emocional por parte de las líneas de cruceros. La vicedirectora del Centro, Dra. Minghua Zhao, ha estudiado las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres trabajadoras a bordo de estos buques y ha descubierto que, aunque el trabajo emocional no forma parte del contrato original, las compañías exigen de su personal capacidad para mantener un rostro alegre y sonriente.

"La sonrisa es un elemento de crucial importancia para el producto prometido por las compañías, tal como puede apreciarse en las estanterías de las agencias de viajes y en las revistas de las líneas de cruceros, anuncios en la prensa, series televisivas sobre viajes, etc.

"Estos rostros sonrientes ofrecen la siguiente impresión: en los buques cruceristas, el personal disfruta de su trabajo tanto como los pasajeros gozan de su recreo y placer. Tal como señala la publicidad televisiva de una importante línea de cruceros, 'Es un paraíso fuera de este mundo'.

"De hecho, el trabajo a bordo de estos buques es extremadamente duro, siendo uno de tos pocos puntos en los que tanto los sindicatos como los propietarios están de acuerdo. Las publicaciones de los sindicatos y la publicidad de las agencias de contratación o de las navieras, describen el trabajo en los departamentos de hostelería y servicio de fonda como "un trabajo por 12 horas al día, siete días por semana' y 'el trabajo se realiza en espacios confinados, lejos de la familia y amistades durante la mayor parte del año"'.

El personal de contratación de las compañías admite que prefieren ciertas razas y nacionalidades, por su capacidad para mantener la sonrisa a flor de labios. Uno de ellos confió en la Dra. Zhao: "Las entrevistas... nos ofrecen una oportunidad para conocer a los solicitantes y evaluar su personalidad y capacidad para trabajar con el público. El sonreír es, sin duda, un aspecto altamente importante a estudiar. Después de todo, somos una industria de hospitalidad y a nuestros clientes les agradan los rostros sonrientes. Utilizamos un gran número de personas de origen indio en nuestros buques. Créame, trabajan duro y sonríen siempre."

Otro dijo: "De algún modo, los marinos asiáticos y, en particular, los filipinos, sonríen de manera muy agradable y parecen haber nacido con una maravillosa cultura de servicio. Saludan siempre a los huéspedes y sonríen espontáneamente. La opinión de nuestros pasajeros sobre estos marinos es excelente. Se muestran siempre llenos de energía y tienen una actitud positiva y alegre, aun después de nueve meses en el mar. Por el contrario, los marinos europeos se fatigan con mayor facilidad y, después de cuatro meses, dicha fatiga comienza a apreciarse. A nuestros huéspedes no les gusta ver que quienes les sirven tienen aspecto cansado y son incapaces de sonreír".

Estos estereotipos actúan también en dirección contraria. Las líneas de cruceros creen que el personal de la Europa Oriental tiene un aspecto severo. La Dra. Zhao dijo: "Las compañías parecen tomar especialmente nota de los marinos de países de la Europa Oriental, a quienes acusan de 'ser incapaces de sonreír' o de 'ser siempre muy rígidos' y muchas de ellas admiten que, bajo condiciones iguales, darían prioridad a marinos asiáticos". Las líneas de cruceros solamente están dispuestas a olvidar sus propios prejuicios cuando sus beneficios se ven afectados, tal como ocurre cuando tienen que pagar los pasajes aéreos de marinos asiáticos para trabajar en buques que se encuentran en Europa.

Sin embargo, sea cual fuere su capacidad para sonreír o su excelencia laboral, miembros de ciertas razas y nacionalidades no serán promovidos a 'puestos clave' con mucho contacto con los pasajeros. El informe afirma: "Mientras que los jefes son predominantemente varones de raza blanca, los marinos asiáticos con experiencia en la industria de la hospitalidad están siendo empleados cada vez más como camareros, siendo particularmente populares los hombres tailandeses, debido a que, además de su experiencia, se supone que son capaces de sonreír 'naturalmente' y de haber 'nacido' con una 'cultura correcta de servicio', por lo que son 'populares con los pasajeros'.

Valga citar aquí el ejemplo del tailandés, Sam, jefe de camareros muy popular. Al igual que todos los demás camareros, trabajaba en el restaurante principal entre 11 y 12 horas diarias, siete días por semana. Sam se caracterizaba por su 'extraordinaria memoria' y 'amplia sonrisa', siempre presente a la entrada del restaurante, saludando a cada pasajero con un alegre 'buenos días' o 'buenas tardes', recordando muchos de sus nombres, tomando nota de cuanto les agrada y desagrada, preguntándoles por sus familias y, a veces, flirteando un poco con las mujeres.

"Sin embargo, a lo largo de las dos horas de nuestra entrevista, este jefe de camareros -al parecer, siempre feliz, pletórico de energía y sonriente-se transformó en otra persona", dijo Zhao. He aquí sus manifestaciones a los investigadores del SIRC: Es un trabajo muy duro y me siento siempre agotado cuando acabo el día. Puede que no tengan Uds. idea de la naturaleza de la industria de la hospitalidad. El restaurante es un escenario, una representación y tú eres uno de los actores. Créanme, uno queda totalmente agotado simplemente de saludar a la gente, charlar con los pasajeros, son reírles y cosas así. Como asiático, tengo que trabajar más duro y hacer mayores esfuerzos para agradar a los pasajeros. A veces, hasta flirteo un poco con las señoras, porque sé que ello resulta. La gente es generosa si les gustas.

A pesar de que Sam y otro tailandés, también jefe de camareros, eran los dos marinos más populares en el restaurante principal y habían sido elegidos muchas veces como 'Mejor marino del mes' en su departamento, cuando hubo una vacante de director de restaurantes, se promovió a un jefe de camareros europeo.

La Dra. Zhao señala que, desde la década de 1990, los propietarios de buques han venido compitiendo entre sí en la construcción de buques cada vez mayores y, con el aumento en el tamaño, se produce una rápida reducción en los gastos de capital y en los costes operacionales por pasajero, mientras que los costes de la tripulación sólo aumentan marginalmente.

Durante el mismo período, la relación tripulación-pasajeros (tradicionalmente, de 1:2 en muchos buques) ha ido aumentando, siendo actualmente hasta de 1:4 y aun mayor, lo cual quiere decir, que el marino tiene que limpiar más camarotes, recordar más nombres y sonreír aun mayor número de pasajeros.

Esta intensificación del trabajo de los marinos se ha ido produciendo de manera gradual y, en muchos casos, sutil. "Hoy día, la diferencia más significativa a bordo de un buque, en relación con la década de 1980, es la menor oportunidad de ver el mismo trabajo realizado por marinos noruegos o de otros países desarrollados. Este trabajo está ahora en manos de marinos de países en desarrollo. Colocados a la base de la jerarquía de un buque, estos marinos están sufriendo las peores consecuencias de la reestructuración de la industria naval del mundo".

El documento de trabajo "Seafarers on Cruise Ships: Emotional Labourin a Globalised Labour Market", por la Dra Minghua Zhao, está basado en información procedente de uno de los proyectos de investigación sobre el trabajo y condiciones de vida a bordo de los buques cruceristas, realizados por el SIRC.

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Mejora de las normas en los buques cruceristas: Campaña de la ITF


La ITF tiene una campaña en ayuda de las tripulaciones de los buques cruceristas, que experimentan problemas muy específicos ya que, en general, son tripulaciones multinacionales y con distintos empleadores. La mayor parte de ellos depende de las propinas y, aunque muchos grupos están cubiertos por convenios sindicales, un elevado porcentaje de los 150.000 marinos a bordo de estos buques no lo están.

Los inspectores de la ITF visitan los buques para ofrecer servicios sindicales a aquellos miembros de la tripulación que piden asistencia, por ejemplo, cuando no han sido pagados o han sido despedidos injustamente. La ITF tiene también directrices relativas a convenios para buques cruceristas BDC, que se extienden a las condiciones de empleo y a salarios y beneficios mínimos garantizados.
Igualmente importante es que la campaña de la ITF trata de ejercer presión sobre los gobiernos e instituciones internacionales reglamentarias para que se apliquen normas adecuadas de empleo en este sector de la industria.

Lo que quiere la ITF
La ITF representa a los marinos en las organizaciones internacionales que fijan las normas mundiales sobre condiciones de empleo, contratación, formación y seguridad en el mar. Las principales son la OMI -que, en general, se interesa por la seguridad de los buques y por asuntos de navegación- y la OIT, en cuyos convenios se establecen normas mínimas de empleo.

La ITF se esfuerza por conseguir que los gobiernos ratifiquen dichos convenios, a fin de que las normas mínimas pasen a formar parte de la legislación nacional. También ejerce presión sobre los gobiernos y sobre los organismos internacionales reglamentarios para que vigilen y apliquen las normas.

Entre los principales convenios de la OIT que la ITF quiere ver aplicados correctamente en los buques cruceristas se cuentan los siguientes:
  • Convenio 179: Contratación y colocación de marinos Este convenio exige de los países signatarios que vigilen que las agencias de contratación no cargan a los marinos por su contratación, que supervisen y regulen las agencias y que respeten los derechos sindicales. Si se aplicara correctamente, este convenio pondría fin a los fraudes que se producen en la contratación de tripulaciones para los buques cruceristas.
  • Convenio 180: Convenio sobre Las horas de trabajo a bordo y la dotación de los buques Los marinos no deberían trabajar más de 14 horas en un período de 24 horas o 72 horas en un período de 7 días, o recibir períodos de descanso con una duración no inferior a 10 horas en cada período de 24 horas o 77 horas, en cada período de 7 días.
  • Convenio 183: Protección de la maternidad Las mujeres deberían tener derecho a licencia de maternidad de 14 semanas, como mínimo.
  •  Convenio 178: inspección del trabajo Cada país deberá mantener un sistema de inspección de las condiciones de trabajo y de vida de los marinos.
  • Convenio 166: Repatriación de La gente de mar Todo marino tiene derecho a ser repatriado gratuitamente al expirar su contrato o cuando el contrato se termina en el extranjero, en caso de enfermedad, lesiones, naufragio o guerra o como resultado de la quiebra, venta del buque o cambios en su registro.
  • Convenio 165: Seguridad social Los gobiernos nacionales deben adoptar las medidas necesarias para que los marinos cuenten con la protección de la seguridad social: cuidados médicos, enfermedad, desempleo, pensión, lesiones profesionales, familia, maternidad, invalidez y beneficios para tos supervivientes.
  •  Convenio 164: Protección de la salud y asistencia médica La normativa o legislación nacionales deberán responsabilizar a los propietarios de buques por el mantenimiento de condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas en sus buques. También están obligados a proporcionar cuidados médicos gratuitos a los marinos y a garantizar su derecho a visitar un médico sin retrasos, al hacer escala en un puerto.
  • Convenio 147: Marina mercante (normas mínimas) Cada país deberá contar con legislación o con reglamentos en los que se establezcan normas mínimas aplicables a los marinos en buques de su registro, con inclusión de las normas de seguridad y competencia, horas de trabajo, número de la tripulación, condiciones de empleo y alojamiento. Este convenio obliga también a los gobiernos a someter a inspección y embargar buques deficientes.
  • Convenio 146: Vacaciones anuales pagadas (gente de mar) Los marinos tienen derecho a un mínimo de 30 días de permiso pagado al año, con exclusión de días feriados.
Otros convenios (87 y 98) garantizan el derecho a pertenecer a un sindicato, prohíben la discriminación por razones de género o raza (111) y exigen igualdad salarial para hombres y mujeres que realicen trabajos iguales o similares (100).

En teoría, al menos, todos los marinos a bordo de buques cruceristas deberían disfrutar de la protección y normas básicas establecidas en muchos de estos convenios. En la práctica, estos marinos se cuentan entre los más vulnerables y explotados del mundo. Por ello, la ITF y sus sindicatos nacionales afiliados están luchando por conseguir que los propietarios, agencias de contratación y gobiernos apliquen correctamente estos convenios.

Si desean información adicional sobre esta campaña de la ITF, les rogamos se pongan en contacto con:

ITF Cruise Ship Campaign Office
399 Challenger Road, Suite 103, Cape Canaveral, Florida 32920, USA
Teléfono: +1 321 799 2994
Fax: +1 321 799 9282
Email: itfcruiseship@aol.com